¿Sabe cuánto cuesta la investigación y el desarrollo de nuevos productos fitosanitarios?

La producción de alimentos de calidad para una población en aumento es un reto al que se enfrenta la sociedad a diario, en especial los agricultores y la cadena de abastecimiento. Para hacer frente a este desafío y garantizar mayor productividad se requiere el uso de diferentes tecnologías como los plaguicidas, los fertilizantes, las semillas, el riego entre otros.

Los plaguicidas son insumos que previenen, repelen o controlan cualquier plaga de origen animal o vegetal durante la producción, almacenamiento, transporte y distribución de productos agrícolas. Sin la acción de estos productos la producción mundial de frutas, vegetales, forrajes y fibras caería de manera exponencial por la acción de plagas, lo que se derivaría en una baja producción agrícola y aumento de costos para el consumidor.

Detrás de la creación de un plaguicida está el área de Investigación y Desarrollo, encargada de estudiar, evaluar y analizar su comportamiento en tres dimensiones: agrícola, ambiental y salud, mediante estudios enfocados en mejorar aspectos como la seguridad y la efectividad de los productos. “Son muchas las personas que están en los laboratorios, trabajando día y noche en la búsqueda de nuevos productos y en el avance de los ya existentes, pensando siempre en que cada día sean más eficientes y sostenibles con el medio ambiente”, asegura José Perdomo, presidente de CropLife Latin America.
Según el último informe publicado por la consultora Phillips McDougall la industria de I+D invirtió durante 2014 un total de $2.6 millones de dólares en nuevos productos para la protección de cultivos. En el informe se encontró que el costo de traer un nuevo producto al mercado es de $286 millones de dólares, cifra que ha incrementado un 55% desde el año 2000, lo que evidencia el compromiso por cumplir con los requisitos de seguridad, toxicología ambiental y reglamentación requeridos por los organismos reguladores.

El resultado de esta inversión y de los 11 años que dura el proceso de desarrollo de un plaguicida garantiza nuevos productos, más seguros y más efectivos que no solo beneficiarán a los agricultores, también a los consumidores y al medio ambiente.

Fuente: croplifela.org